Rosario del Amor

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Manifestación de Jesús a un alma escogida

5-11-1933

 

       Jesús al alma: "Vamos a rezar el Rosario del amor."

 

       El alma: "¿Cómo?"

 

   Señor mío Jesucristo, dios y hombre verdadero, creador, padre y redentor mío, por ser vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas pésame en el alma y con todo mi corazón de haberte ofendido; propongo firmemente con vuestra gracia nunca más pecar y apartarme de toda ocasión de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados y confío en vuestra divina bondad y misericordia infinita me los perdonarás por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte y me darás la gracia para enmendarme y perseverar en vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida.
Amén.

  
       Jesús: 
   Hecho el acto de contricción dirás en cada cuenta pequeña del rosario: Jesús mío te amo, ten misericordia de mí.

  

   En las cuentas gruesas del rosario dirás: Jesús mío te ofrezco mi alma, mi corazón y mi vida en prueba del amor que te profeso. Dame amor para que con él te ame según tú deseas.

   Después del último Gloria dirás, para terminar, tres veces la ofrenda del Amor Misericordioso: Jesús mío, de todo corazón me uno a vos.

  Padre santo, por el inmaculado corazón de María os ofrezco a Jesús, vuestro muy amado hijo,  y me ofrezco yo mism@ a él, con él y por él a todas sus intenciones y en nombre de todas las creaturas.

       Jesús: 

   Lo quiero así por lo siguiente: Deseo que hagas muchos actos de amor en el día ya que por negligencia no lo haces. Rezando este rosario me dirás 50 veces: "Jesús te amo", que serían 50 actos de amor. Además en esto me das algo tuyo, el acto de amor voluntario y al decir "ten misericordia de mí" reconoces tu miseria: la necesidad que tienes de mí confiando en mi bondad.

       Jesús: 

   Al ofrecerme el alma, el corazón y la vida aunque todo ello es mío ofreces libremente cuanto se te ha dado. Y, por último, al pedir mi amor reconoces que sólo yo puedo dártelo pues todo el don procede de mí.

   Rézalo al menos una vez al día y te digo que la santidad es como un árbol que tiene raiz en la tierra y cuya copa se abre en el cielo. Pues bien, cada "Jesús mío te amo" es como una hojita nueva que se abre en el árbol y son gracias muy especiales que vas acumulando en el cielo y que gozarás en aquella vida. No sabes cuánto vale un acto de amor.

   Los demonios recrudecen los ataques a las almas para aumentar las ofensas a nuestro Dios. Por esto, cuando en medio de horribles blasfemias oigo un "¡Jesús te amo!", y si es dicho sintiéndolo con toda el alma, mi corazón se consuela y se dilata.

   El primer misterio se ofrece en reparación de las blasfemias de los masones.

   El segundo misterio se ofrece en reparación de las blasfemias de los judíos.

   El tercer misterio se ofrece en reparación de las blasfemias de los ateos.

   El cuarto misterio se ofrece en reparación de las blasfemias de los infieles.

   El quinto misterio se ofrece en reparación de las blasfemias de los condenados.

   Al terminar el quinto misterio se dice:

   Dios mío te damos gracias por lo que nos das y por lo que nos quitas; hágase tu voluntad.

  
    Un Ave María por la persona que la mandó imprimir.


Con aprobación eclesiástica

  

 

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